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Los mil y un acompañantes de las patatas

Las patatas son el plato básico por excelencia, y un manjar muy humilde. Lo bueno es que se puede rodear de los ingredientes más variados para complementarlos y formar una combinación excelente. Hoy los vamos a combinar con chorizo, níscalos y salchichas.

Con chorizo

Los mil y un acompañantes de las patatas

Se necesitan 1,5 kilos de patatas, 250 gr de chorizo no muy curado, 1 cebolla, 1 pimiento verde, 1 guindilla, pimentón dulce, 200 ml de aceite de oliva y sal.

Se pone a calentar el aceite en una sartén y se le añade la cebolla y el pimiento picados hasta que se doren. Se incorpora el chorizo cortado en rodajas y las patatas cascadas (sin cortarlas con el cuchillo, simplemente se introduce el cuchillo y se tira hacia arriba).

Se añade además una cucharada de pimentón y se sofríe todo junto durante unos minutos, hasta que empiecen a coger color.

Se vierte agua hasta cubrirlas por completo, se sazonan con sal y una guindilla y se dejan que cuezan hasta que las patatas estén tiernas, pero no demasiado, pues se romperán.

Con níscalos

Se necesitan 1 kilo de patatas, 500 gr de níscalos, 5 dientes de ajo, 1 vaso de vino blanco, una guindilla seca, perejil, 200 ml de aceite de oliva y sal.

Una vez que los císcalos estén bien limpios, se trocean y se ponen en una sartén con el aceite y los ajos picados para que se frían. Una vez que hayan cogido color, se vierte el vino blanco y se aumenta la temperatura para que se reduzca.

En una cazuela, se ponen las patatas peladas y cascadas. Se añaden los níscalos salteados y se cubren con agua para que cuezan hasta que están tiernos, durante unos 20 minutos.

Antes de que acaben de cocer, se le añade sal, la guindilla y el perejil picado.

Con salchichas

Se necesitan 1 sobre de puré de patatas, 100 gr de queso rallado, 100 gr de butifarra, 100 gr de longaniza, 100 gr de salchichas, 2 huevos y sal.

Se hace un puré de patatas espeso con el sobre según las indicaciones del fabricante. También se puede utilizar patatas para hacer el puré.

Se incorpora la mitad del queso rallado, la yema de huevo y la clara batida a punto de nieve.

En una sartén, se cocinan los embutidos en rodajas a fuego medio hasta que estén bien dorados. No es necesario añadirles aceite, pues soltarán su grasa al calentarse.

Se mezclan los embutidos con el puré de patatas y se vierte sobre una fuente para horno. Se pinta la superficie con la yema del huevo que nos queda y se espolvorea encima el queso rallado restante.

Se introduce en el horno para que se gratine por encima.