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Aros de cebolla crujientes

Si eres de las personas que tienen hijos y les encanta sorprenderles a la hora de comer, te vamos a proponer una sencilla receta que podrá hacer que tus peques disfruten de una comida diferente, unos deliciosos aros de cebolla crujientes.

Hay que decir que esta clase de comida está bien para hacer de vez en cuando, pero no para elaborar con frecuencia, solamente se busca salir de la rutina, especialmente si se está a dieta o se tiene un estricto control sobre la comida. Este plato puede prepararse en ese día a la semana o cada quince días por ejemplo.

Aros de cebolla crujientes

De hecho, los nutricionistas nos recomiendan esto, es decir, que cada diez o quince días nos demos un capricho y salgamos de lo estricto que podría llegar a ser una dieta.

Para hacer esta receta necesitarás los siguientes ingredientes:

Modo de elaboración

Lo primero que tenemos que hacer es pelar bien la cebolla, lavarlas y cortarlas en rodajas que no sean demasiado gruesas, aproximadamente de un centímetro. Después separaremos los aros y los reservaremos mientras nos toca preparar el empanado.

En un bol pondremos un poco de la harina, la levadura, la sal y la pimienta negra. Pasaremos los aros de cebolla intentando que se impregnen bien, pero procurando sacudir al final el exceso de harina porque si dejamos que se quede mucha harina adherida el sabor no será demasiado bueno. A medida que vamos rebozando los aros de cebolla los iremos dejando en un plato o una bandeja.

Por otro lado tendremos que echar el resto de la harina y mezclarlo con la leche, el huevo y la pimienta, batirlo bien hasta que no haya ningún grumo, por ello recomendamos tamizar la harina antes de echarla en el recipiente y batirla con unas varillas.

Pasaremos los aros de cebolla por esta mezcla y escurriremos el exceso de masa. El último paso será pasar cada aro por el pan rallado mientras se calienta el aceite en una sartén. Cuando esté bien caliente iremos echando los aros de cebolla y friéndolos hasta que estén dorados y ya estarán listos para servir.

Se pueden comer solos, disfrutarlos acompañados de alguna salsa que nos guste como kétchup, mayonesa, salsa ali-oli, etc. O utilizarlos como acompañamiento de otro plato, como unas alitas de pollo o unos filetes rusos.

Seguro que tus hijos nunca habrán comido cebolla de una manera tan diferente. Por último, si quieres añadir un plus de crujiente a cada aro de cebolla, te recomendamos que en lugar de utilizar pan rallado os recomendamos usar panko.

Se trata de una especie de pan rallado japonés que en lugar de estar hecho con pan se hace con harina de trigo y un proceso de extrusión y cribado lo que hace que cualquier cosa que empanemos con este producto tenga un plus crujiente, sorprendiendo a cualquier clase de paladar.